El idioma español o castellano es una lengua romance del grupo ibérico. Es hablado principalmente en España, Hispanoamérica, una parte de Estados Unidos y Guinea Ecuatorial. Es la segunda lengua del mundo por el número de personas que la tienen como lengua materna, tras el chino mandarín[22] [23] [24] [25] con 420 millones de hablantes nativos,[26] y lo hablan como primera y segunda lengua 466 millones,[27] superando los 500 millones de personas si contamos a los que lo han aprendido como lengua extranjera,[28] [29] [30] [31] [32] de modo que puede ser la tercera lengua del mundo por el total de hablantes trás el mandarín e inglés,[33] [32] [34] [35] con más de 20 millones de estudiantes,[36] y la segunda en comunicación internacional tras el inglés.[37] El español posee la tercera mayor población alfabetizada del mundo (un 5,47% del total), es la tercera lengua más utilizada para la producción de información en los medios de comunicación,[38] y la tercera lengua con más usuarios de Internet (182 millones, 8% del total).[39] Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU.[40] Es también idioma oficial en varias de las principales organizaciones político-económicas internacionales (UE,[41] UA,[42] OEA,[43] OEI,[44] TLCAN,[45] Unasur,[46] Caricom,[47] ACP,[48] y el Tratado Antártico,[49] entre otras) y del ámbito deportivo (FIFA,[50] COI,[51] IAAF,[52] etc.).
El español, como las otras lenguas romances, es una continuación moderna del latín hablado (denominado latín vulgar), desde el siglo III, que tras el desmembramiento del Imperio romano fue divergiendo de las otras variantes del latín que se hablaban en las distintas provincias del antiguo Imperio, dando lugar mediante una lenta evolución a las distintas lenguas romances. Debido a su propagación por América, el español es, con diferencia, la lengua romance que ha logrado mayor difusión.
Según la Real Academia Española, la palabra español procede del provenzal espaignol, y éste del latín medieval Hispaniolus ', que significa de Hispania, España.[53]
La forma latina HĬSPĀNĬOLUS procede de la denominación latina de la provincia de HĬSPĀNNĬA que incluía a la Península Ibérica y a las Baleares o, más bien, de su forma ultracorrecta.[54] Cabe recordar que en latín tardío no se pronunciaba la /H/ La abertura de la /Ĭ/ latina breve en /e/ habría dado por tanto en proto-romance: ESPAŇOL(U).
Otra hipótesis sostiene que español procede del occitano espaignon.[55] Menéndez Pidal ofrece otra explicación etimológica: el clásico hispanus o hispánicus tomó en latín vulgar el sufijo -one (como en borgoñón, bretón, frisón, lapón, sajón, etc) y de *hispanione se pasó en castellano antiguo a españón, "luego disimilando las dos nasales se llegó a español, con la terminación -ol, que no se usa para significar naciones".[56]
La otra denominación, castellano, procede del latín Castellanus, que significa de Castilla, reino medieval situado en la parte central de la península ibérica.[57]
La polémica en torno a los términos «español» y «castellano» estriba en si resulta más apropiado denominar a la lengua hablada en Hispanoamérica, en España y en otras zonas hispanoparlantes con uno u otro término, o bien si ambas son formas perfectamente sinónimas y aceptables.
Como muchas de las controversias relacionadas con la denominación de una lengua identificable con un determinado territorio (español con España, y castellano con Castilla), o que lleva aparejada una ideología o un pasado histórico que provoca rechazo, o que implica una lucha en favor de una denominación única para facilitar su identificación internacional y la localización de las producciones en dicha lengua (por ejemplo, en redes informáticas), la controversia es extralingüística.
Desde el punto de vista estrictamente lingüístico, no hay preferencias por una denominación u otra. La ciencia lingüística, siempre que no actúe ideológicamente, se limita a estudiar y caracterizar la complejidad de los sistemas lingüísticos interrelacionados que componen un diasistema o lengua histórica (como conjunto más o menos complejo de variedades geolectales, sociolectales y funcionales, variables a su vez en el tiempo), y, terminológicamente, a recoger los diversos usos denominativos de una lengua o familia de variedades. Para la lingüística, pues, ambos términos son válidos a la hora de designar el diasistema de la lengua histórica llamada popular y oficialmente «castellana» o «española».
En el ámbito normativo prescriptivo, según la normativa establecida por los principales organismos de política lingüística del área hispanohablante en lo relativo a la codificación del estándar idiomático (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española), «castellano» y «español» son términos sinónimos, aunque el Diccionario panhispánico de dudas, obra de esta misma institución de carácter normativo, señala: «El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.)».[58]
Asimismo, el diccionario normativo editado por la Real Academia Española de la Lengua y la Asociación de Academias de la Lengua Española se titula Diccionario de la lengua española.[59]
La historia del idioma español comienza con el latín vulgar del Imperio romano, concretamente con el de la zona central del norte de Hispania. Tras la caída del Imperio romano en el siglo V, la influencia del latín culto en la gente común fue disminuyendo paulatinamente. El latín hablado de entonces fue el fermento de las variedades romances hispánicas, origen de la lengua española. En el siglo VIII, la invasión musulmana de la Península Ibérica hace que se formen dos zonas bien diferenciadas. En Al-Ándalus, se hablarán los dialectos romances englobados con el término mozárabe (esto es, influidos por el árabe), además de las lenguas de la minoría extranjera-invasora alóctona (árabe y bereber). Mientras, en la zona en que se forman los reinos cristianos desde pocos años después del inicio de la dominación musulmana, comenzará una evolución divergente, en la que surgen varias modalidades romances: la catalana, la navarro-aragonesa, la castellana, la astur-leonesa y la gallego-portuguesa.
A partir de finales del siglo XI es cuando comienza un proceso de asimilación o nivelación lingüística, principalmente, entre los dialectos románicos centrales de la península ibérica: astur-leonés, castellano y navarro-aragonés, pero también del resto. Este proceso es el que dará como resultado la formación de una lengua común española, el español.[60] Cada vez son más los filólogos que defienden esta teoría (Ridruejo, Penny, Tuten, Fernández-Ordóñez). Sin embargo, otros filólogos siguen defendiendo los postulados pidalianos del predominio del dialecto castellano en la formación del español y su expansión por un proceso de castellanización por el resto de territorios peninsulares.
El dialéctico románico castellano, uno de los precursores de la lengua española, se originó en el condado medieval de Castilla (sur de Cantabria y norte de Burgos), con influencia vasca y visigótica. Los textos más antiguos que contienen rasgos y palabras de lo que será el castellano son los documentos escritos en latín y conocidos como Cartularios de Valpuesta,[61] conservados en la iglesia de Santa María de Valpuesta (Burgos),[62] un conjunto de textos que constituyen copias de documentos, algunos escritos en fecha tan temprana como el siglo IX. El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua concluyó que «ese latín "estaba tan alejado de la rectitud, presentaba un estado tan evolucionado o corrompido" que, asegura, "se puede concluir que la lengua de los becerros de Valpuesta es una lengua latina asaltada por una lengua viva, de la calle y que se cuela en estos escritos"».[63] Las Glosas Emilianenses de finales del siglo X o principios del XI, conservadas en el Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla (La Rioja), fueron consideradas por Ramón Menéndez Pidal como el testimonio más antiguo de lengua española. Sin embargo, posteriormente se demostró que las formas escritas en esos documentos corresponden al romance navarro-aragonés, no al romance castellano.[64]
Un momento decisivo en el afianzamiento del idioma español se dio durante el reinado de Alfonso X de Castilla y León, (1252-1284).[65] Si los cantares de gesta estaban escritos en esa lengua vulgar -el español- y por eso mismo eran populares, podría pensarse que las obras cultas y literarias producidas en la Corte del citado rey deberían ser redactadas en latín, única lengua culta que toda la Europa cristiana había admitido hasta esa época; por eso resultó una verdadera revolución cultural el hecho de que Alfonso X el Sabio decidiese dirigir un buen número de obras de elevada cultura redactadas en un idioma hasta entonces desairado por las personas letradas por considerarlo demasiado prosaico. Esto dio lugar al reconocimiento oficial del español, que podía alternar desde entonces con el latín, un idioma respetado por todas las personas ilustradas.[66]
El español se extendió por la península durante la Baja Edad Media debido a la continua expansión de los reinos cristianos en este período,en la llamada Reconquista. La incorporación a la Corona de Castilla de los reinos de León y Galicia con Fernando III de Castilla y la introducción de una dinastía castellana en la Corona de Aragón con Fernando I de Aragón y más tarde, la unión final peninsular con los Reyes Católicos acrecentaron la asimilación y nivelación lingüística entre los dialectos de los diferentes reinos.
En el siglo XV la lengua común española se había introducido en gran parte de la Península Ibérica. En 1492 el sevillano Antonio de Nebrija publicó en Salamanca su Grammatica, primer tratado de gramática de la lengua española, y también primero publicado «en molde» de una lengua europea moderna.[67] El primer libro impreso en español había aparecido hacia 1472.[68]
Se estima que a mediados del siglo XVI el 80% de los españoles hablaba español.[69] En esa época ya había comenzado el reajuste consonántico, que significó la reducción del sistema fonémico al pasar, por la pérdida del rasgo de sonoridad, de seis consonantes sibilantes a sólo dos o tres según la variedad.
La colonización de América, iniciada en el siglo XVI expandió el español por la mayor parte del continente americano, tomando préstamos que enriquecieron su vocabulario de idiomas nativos como el náhuatl o el quechua, lenguas sobre las que también tuvo un notable impacto. Tras conseguir la independencia los nuevos estados americanos iniciaron procesos de unificación lingüística que terminaron de extender el idioma español a través de todo ese continente, desde California hasta Tierra del Fuego.
En España, desde la época de los borbones, se produjo una política centralista de unificación lingüística y consiguiente minorización del resto de lenguas vernáculas en favor de la lengua común española,[70] A lo largo del siglo XVII y XVIII surgen infinidad de publicaciones periódicas públicas y privadas en español. La primera ve la luz en Madrid en 1661 de la mano de Julián Paredes ("Gazeta"), y la siguen numerosas publicaciones en Salamanca, León, Granada, Sevilla, Zaragoza.. En los territorios bilingües también comienzan a aparecer publicaciones periódicas en español. La primera fue en 1792, el Diario de Barcelona, que también fue el primer periódico en español de Cataluña. Le siguieron El Correo de Gerona (1795), Diario de Gerona (1807) y aún antes en ciudades también bilingües como Palma de Mallorca (1778), Vigo o Bilbao. En América a partir de 1770, el español pasó a ser la lengua normal en la enseñanza, en detrimento de las "lenguas generales" basadas en lenguas indígenas.
El idioma español siempre tuvo numerosas variantes que, si bien respetan el tronco principal latino, tienen diferencias de pronunciación y vocabulario, como sucede con cualquier otra lengua. A esto hay que agregar el contacto con los idiomas de las poblaciones nativas, como el aimara, chibcha, guaraní, mapudungun, maya, náhuatl, quechua, taíno y tagalo, entre otros, que hicieron también contribuciones al léxico del idioma, no solo en sus zonas de influencia, sino en algunos casos en el léxico global.
El español o castellano es la lengua oficial de diecinueve países en América, además de España y Guinea Ecuatorial, y tiene un cierto grado de oficialidad en Estados Unidos, en Filipinas, y en el Sahara Occidental (país no reconocido internacionalmente), pero sus hablantes se distribuyen por los cinco continentes:
Supone alrededor del 90% del total de hablantes de español en el mundo, unos 400 millones de personas.[71] Se extiende por los países de Hispanoamérica, algunos estados de Estados Unidos, algunas provincias de Canadá y los estados del sur de Brasil.
La mayoría de los hispanohablantes se encuentran en Hispanoamérica. Unos 375 millones de personas.
México es el país con el mayor número de hablantes (casi una cuarta parte del total de hispanohablantes del mundo), aunque no es la única lengua oficial del estado, ya que desde 2003 México reconoció como idiomas también a las lenguas indígenas.[72]
Con una u otra denominación, es una de las lenguas oficiales de Argentina, Bolivia,[73] Colombia,[74] Costa Rica,[75] Cuba,[76] Ecuador,[77] El Salvador,[78] Guatemala,[79] Honduras,[80] Nicaragua,[81] Panamá,[82] Paraguay (cooficial con el guaraní),[83] , Perú[84] (cooficial con el quechua, aimara y demás lenguas nativas, allí donde predominen), República Dominicana[85] y Venezuela.[86] No tiene reconocimiento de lengua oficial en otros países americanos donde es lengua hablada y mayoritaria, como es el caso de Chile,[87] Puerto Rico y Uruguay.[88] En Puerto Rico, según los sucesivos plebiscitos del estatus político del país, que se sumaban a lo establecido por la Constitución de 1952, se estableció que «es la garantía permanente de ciudadanía estadounidense, nuestros dos idiomas, himnos y banderas».[89]
Los hablantes son emigrantes de Hispanoamérica, o sus descendientes, así como estudiantes de la lengua, donde supone ser la lengua más estudiada después de las oficiales.
Estados Unidos es el segundo país con más hablantes en el mundo,[90] [91] donde hay un avance progresivo del bilingüismo, sobre todo en los estados de California, Nuevo México y Texas en los que existen programas oficiales bilingües de español para residentes hispanos. Así por ejemplo, en California muchas actividades de gobierno, documentos y servicios están disponibles en este idioma. La sección 1632 del Código Civil de California reconoce el idioma español como la lengua de la considerable y creciente comunidad hispana, de ahí que la ley Dymally-Alatorre instituya un bilingüismo inglés-español, sin la exclusión necesaria de otras lenguas. En el estado de Nuevo México, el español se utiliza incluso en la administración estatal, aunque ese estado no tiene ninguna lengua oficial establecida en la constitución. El español neomexicano se remonta a los tiempos de la colonización española en el siglo XVI y conserva numerosos arcaísmos. La Comisión de Derechos Civiles de EE.UU. reconoce que en 1912 "los neomexicanos tuvieron éxito a la hora de proteger su herencia, insertando provisiones en su constitución que hacen del español una lengua oficial, igual que el inglés". En Texas, el gobierno a través de la sección 2054.116 del Código Gubernamental, manda que las agencias estatales proporcionen la información en sus páginas web en español. Otros estados de la Unión también reconocen oficialmente el castellano. El español tiene una larga historia en los Estados Unidos; muchos estados y accidentes geográficos fueron nominados en ese idioma, y se ha fortalecido por la inmigración proveniente del resto de América. El español también se concentra especialmente en ciudades cosmopolitas como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Miami, Houston, San Antonio, Denver, Baltimore y Seattle. El español, además, es la lengua más enseñada en el país.[92]
El español siempre ha sido importante en Brasil a causa de la proximidad y el comercio creciente con sus vecinos hispanoamericanos, siendo miembro de Mercosur, así como por la inmigración histórica de españoles e hispanoamericanos. En 2005, el Congreso Nacional de Brasil aprobó el decreto, firmado por el presidente, conocido como ley del español, que lo ofrece como primera lengua extranjera de enseñanza en los colegios y liceos del país.[93] El español es una lengua fácil de aprender por los brasileños, gracias a que el portugués es la lengua más similar al español.[27] En muchas ciudades fronterizas de Brasil, así como en ciudades fronterizas hispanoamericanas, se habla una lengua mixta llamada portuñol.[94]
En Canadá, la población inmigrante de habla hispana supone el 1,3%,[95] y casi otro tanto lo hablan como segunda lengua.[96] Aproximadamente la mitad se concentra en Toronto.[97]
El español no tiene reconocimiento oficial en la antigua colonia británica de Belice. No obstante, la mayoría de la población sabe hablar español.[98] [99] Se habla principalmente por los descendientes hispanos que han habitado la región desde el siglo XVII. En la isla caribeña de Aruba, lo habla gran cantidad de personas. Por el contrario, en las vecinas Curazao y Bonaire lo habla una minoría. Debido a la cercanía con Venezuela, en las tres islas se reciben medios de comunicación en español, principalmente canales televisivos, debido a los estrechos vínculos comerciales y la importancia del turismo hispanohablante. En los últimos años, se introdujo la enseñanza básica obligatoria del castellano en las escuelas, aunque sin carácter oficial (las únicas lenguas oficiales de Aruba, Bonaire y Curazao son el holandés y el papiamento: mezcla de español y afroportugués). Por último, el español no es el idioma oficial de Haití. Aunque su idioma oficial es el francés, el criollo haitiano es ampliamente hablado. Cerca de la frontera con la vecina República Dominicana, el español básico es comprendido y hablado coloquialmente.
En las islas Vírgenes de los Estados Unidos se reconoce oficialmemte que "el español es la lengua nativa de una gran parte de la población". En Trinidad y Tobago, goza de un status especial y es de aprendizaje obligatorio en las escuelas públicas. En Jamaica está oficialmente reconocida una mezcla de español y arawak hablada por los taínos.
El castellano es lengua oficial de España. También se habla en Gibraltar[100] y en Andorra (donde es la lengua materna mayoritaria debido a la inmigración, pero no es la lengua propia y oficial como sí lo es el catalán[101] ). Asimismo se utiliza en pequeñas comunidades en otros países europeos, principalmente en Reino Unido, Francia, Alemania y Suiza[102] (donde es lengua materna del 1,7% de la población, representando la lengua minoritaria más hablada en este país por detrás de tres de las cuatro lenguas oficiales). El español es una de las lenguas oficiales de la Unión Europea.[103] Más de 22 millones de europeos mayores de 15 años hablan español fuera de España en la UE (contando con los que lo han aprendido como lengua extranjera, capaces de mantener una conversación). En total habría unos 70 millones de hablantes de español en Europa[104]
En Filipinas, antigua colonia española, el español fue oficial desde 1571 a 1987, si bien desde 1973 había perdido mucho peso representativo a nivel oficial. La proclamación presidencial/155 de 15 de marzo de 1973 todavía en vigor, declara el español como lengua oficial de Filipinas para todos aquellos documentos de la época colonial no traducidos a la lengua nacional. Tras la guerra hispano estadounidense, Filipinas pasó a ser colonia de los EE. UU. a partir de 1899. Desde entonces, debido a la intervención estadounidense, las autoridades siguieron una política de deshispanización del país e imposición del inglés. Después de la Guerra Filipino-Estadounidense, se diezmó a la burguesía urbana hispanohablante, y tras la segunda guerra mundial en 1945, prácticamente se aniquiló a los restos de la burguesía española tras el bombardeo de Intramuros en Manila. Se ha calculado que en 1907, aproximadamente un 70% de la población filipina tenía la capacidad de hablar español, aunque sólo un 10% como lengua materna. En 1950 pasó a ser de un 6%.[105] En la actualidad es menos del 0,5%.[106] También sobreviven lenguas criollas de base española, como el chabacano, o el zamboangueño. En 2009, la académica y presidenta filipina Gloria Macapagal-Arroyo ha sido galardonada con el Premio Internacional Don Quijote 2009,[107] [108] que reconoce la iniciativa educativa de la República de Filipinas de introducir el español estándar en los planes de estudio nacionales, siendo el español en el curso 2012-2013, la lengua extranjera más estudiada tras el inglés, impartida en 65 centros públicos.[109]
En Israel existe una importante comunidad sefardí de unos 100.000 hablantes de judeoespañol.[110]
El principal enclave hispanoparlante en África son las Islas Canarias (con más de dos millones de hablantes). También se habla en las ciudades españolas en África del Norte (Ceuta y Melilla) (143.000 hablantes). Fuera de estos territorios españoles, el español se habla en algunas regiones más.
El español es la lengua oficial de Guinea Ecuatorial. La gran mayoría de los ecuatoguineanos habla español, aunque siempre como segunda lengua, siendo diversas lenguas bantúes las lenguas maternas más extendidas. Recientemente la ciudad gabonesa de Cocobeach se hizo binacional mediante un común acuerdo con Guinea Ecuatorial, por lo cual se le dio estatus de oficialidad a la lengua española, aunque su presencia allí es testimonial.
En el Sáhara Occidental, el ministro saharaui para América Latina, Hash Ahmed declaró en nombre de la República Árabe Saharaui Democrática que su país es "simultáneamente una nación africana y árabe que tiene el privilegio de ser la única hispanohablante debido a la herencia cultural de la colonización española. El idioma español es el idioma de enseñanza obligatorio por ser junto al árabe, idioma oficial". Allí se le considera la segunda lengua administrativa y de comunicación de la RASD. En Tinduf, Argelia, hay unos 200.000 refugiados saharauis, que pueden leer y escribir el idioma español y miles de ellos recibieron educación universitaria ofrecida por Cuba, México, Venezuela y España.
En Marruecos el idioma español es muy popular como segunda lengua. Es hablado principalmente en las zonas de antiguo protectorado español de Marruecos: Rif, Ifni y Tarfaya.
Además, es hablado por las comunidades ecuatoguineanas huidas durante las dictaduras de Francisco Macías Nguema y Teodoro Obiang y que ahora se encuentran en países como Gabón, Camerún, Nigeria y Benín. También en Sudán del Sur, hay una importante minoría, la élite intelectual y profesional, formada en Cuba, que habla español. Otros lugares donde el español tiene presencia es Luena y Walvis Bay, por la presencia del ejército cubano.
Entre los países y territorios de Oceanía, el español es lengua oficial en la isla de Pascua, en Polinesia. También es oficial un español-austronesio denominado chamorro en la isla de Guam. Este territorio además de Marianas del Norte (Saipán, Tinián, Rota) y Estados Federados de Micronesia (Yap, Ponapé) tuvieron hispanohablantes nativos, ya que fueron colonias españolas hasta 1898-1899. Se observa un creciente interés por el estudio del español en dichos territorios, siendo hablado por minorías significativas. En la isla de Guam, en Micronesia, se estiman unos 20.000 con algún grado de conocimiento de español, donde además existe una considerable literatura religiosa en dicho idioma, reflejada en oraciones y canciones.
Además, en Australia y Nueva Zelanda, hay una importante comunidad de nativos de español, resultante de la emigración de países hispanohablantes, que suman 133.000 hablantes.[111] En Hawái, el 2,1% de la población son hablantes nativos de español.[112] En el 2010 había 120.842 hispanos, según el censo de EE.UU..
En la Antártida, solo existen dos localidades civiles y en ambas el español es lengua oficial. Una de ellas es la argentina Fortín Sargento Cabral, la cual cuenta con 66 habitantes.[114] La otra es la localidad chilena de Villa Las Estrellas, que tiene una población de 130 habitantes. En cada una de ellas existe un centro escolar donde se estudia y se investiga en español.
La siguiente tabla de hispanohablantes se ha elaborado básicamente, en función del estudio "El valor económico del español", pero utilizando datos poblacionales más actualizados. Este estudio se elaboró en base a datos censales de población entre 2000 y 2005. El resultado fue de un total de casi 440 millones.[115] Unos 400 millones de hablantes tenían dominio nativos de español, y 40 con competencia limitada. La media de los porcentajes de los países donde se habla español como idioma oficial es 96,90%. [116] En 2012 el Instituto Cervantes ha realizado una actualización de estos datos con un total de 495 millones de hablantes, 425 con dominio nativo y el resto con competencia limitada, entre los que hay 18 millones de estudiantes de español, según estimaciones censales del 2010 al 2012.[19]
| Pos. | Países | [118] Población | [119] % que habla español como lengua materna | [120] Hablantes de español como lengua materna | [117] % Total hablantes de español | [121] [122] Hablantes de español con dominio nativo | [122] [123] Total hablantes de español |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | México | 118.395.054[124] | 92,7%[125] | 109 752 215 | 98,5%[117] | 116 619 128 | |
| 2 | Estados Unidos | 314.687.369[126] | 12,9%[127] | 37.579.787[128] | 16.4% | 43.700.000[129] | 51.500.000[130] |
| 3 | Colombia | 47.062.000[131] | 98,1% | 46 562 000[132] | 99,20%[117] | 46 685 504 | |
| 4 | España | 47.059.533[133] | 82,0%[122] | 38 588 817 | 98,80%[117] | 46 494 819 | |
| 5 | Argentina | 41.660.417[134] | 88,8% | 37 093 526[135] | 99,40%[117] | 41 410 454 | |
| 6 | Venezuela | 30.341.000[118] [136] | 96,3% | 29 264 047[137] | 98,80%[117] | 29 976 908 | |
| 7 | Perú | 30.475.144[138] | 84,1%[139] | 25 629 596 | 86,60%[117] | 26 391 475 | |
| 8 | Chile | 17.556.815[140] | 98,5% | 17.307.312[141] | 99,30%[117] | 17 280 812 | |
| 9 | Ecuador | 15.460.000[142] | 83,2% | 13 061 200[143] | 98,10%[117] | 15 166 260 | |
| 10 | Guatemala | 15.438.384[144] | 60%[145] | 9 263 030 | 86,40%[117] | 13 338 764 | |
| 11 | Brasil | 190.732.694[146] | 0.2% | 468.380[147] | 6.5% | 468.380 | 12.468.380[148] [149] |
| 12 | Cuba | 11.244.000[118] | 100,0%[150] | 11.244.000 | 99,40%[117] | 11 176 536 | |
| 13 | República Dominicana | 10.309.000[118] | 97,9% | 10.090.500[151] | 99,60%[117] | 10 267 764 | |
| 14 | Bolivia | 10.426.154[152] | 58%[153] | 6 047 169 | 87,90%[117] | 9 164 589 | |
| 15 | Honduras | 8.215.313[154] | 97,5% | 8.007.563[155] | 99,00%[117] | 8 133 160 | |
| 16 | Francia | 65.635.000[156] | 0.7% | 477.564[157] | 10.2% | 1.910.258[122] | 6.685.901[122] |
| 17 | El Salvador | 6.183.002[158] | 99,8% | 6.168.902[159] | 99,70%[117] | 6 164 453 | |
| 18 | Nicaragua | 6.042.000[118] | 91,6% | 5.551.876[160] | 97,00%[117] | 5 860 740 | |
| 19 | Italia | 60.820.696[161] | 0.8% | 467.015[162] | 9.4% | 1.037.248[122] | 5.704.863[122] |
| 20 | Marruecos | 31.759.997[163] | 0% | 7.405[164] | 17.3% | 6.964 | 5.500.000[165] [166] |
| 21 | Paraguay | 6.798.000[118] | 57%[167] | 3 874 860 | 69,50%[117] | 4 724 610 | |
| 22 | Costa Rica | 4.301.712[168] | 98,1% | 4.216.294[169] | 99,20%[117] | 4 267 298 | |
| 23 | Puerto Rico | 3.667.084[170] | 95,3%[171] | 3 487 397 | 98,80%[117] | 3 623 079 | |
| 24 | Panamá | 3.678.000[118] | 85,7% | 3.176.957[172] | 93,10%[117] | 3 424 218 | |
| 25 | Reino Unido | 63.181.775[173] | 0.3% | 189.647[174] | 4.9% | 518.480[122] | 3.110.880[122] |
| 26 | Uruguay | 3.286.314[175] | 95,5 % | 3.136.114[176] | 98,90%[117] | 3 101 617 | |
| 27 | Filipinas | 94.013.200[177] | 0% | 3.325[178] | 3.2% | 438.882[179] | 3.016.773[180] [181] |
| 28 | Alemania | 81.802.000[182] | 0.2% | 182.238[183] | 3.1% | 644.091[122] | 2.576.366[122] |
| 29 | Guinea Ecuatorial | 1.201.919[184] | 0,15% | 1.683[185] | 90,50%[117] | 164.662 | 1 087 737 |
| 30 | Canadá | 34.437.000[186] | 1.3% | 439.000[187] | 2.9% | 839.000[188] | 1.001.853[189] [190] [191] [123] |
| 31 | Rumania | 21.413.815[192] | 4.3% | 182.467[122] | 912.337[122] | ||
| 32 | Portugal | 10.636.888[193] | 0.1% | 10.013[194] | 7.6% | 323.237[122] | 808.091[122] |
| 33 | Países Bajos | 16.665.900[195] | 0.4% | 59.578[196] | 4% | 133.719[122] | 668.599[122] |
| 34 | Suecia | 9.555.893[197] | 1.1% | 101.472[198] | 4.9% | 101.472[122] | 467.474[122] |
| 35 | Australia | 21.507.717[199] | 0.5% | 111.400[200] | 2.1% | 111.400 | 447.175[117] |
| 36 | Bélgica | 10.827.519[201] | 0.6% | 64.324[202] | 4.1% | 89.395[122] | 446.977[122] |
| 37 | Polonia | 38.092.000[203] | 0,83% | 324.137[122] | 324.137[122] | ||
| 38 | Austria | 8.404.252[204] | 3,18% | 70.098[122] | 280.393[122] | ||
| 39 | Costa de Marfil | 21.359.000[205] | 1,10% | 235.806 [123] | |||
| 40 | Argelia | 36.300.000 | 0,61% | 175.422[206] | 223.422[207] | ||
| 41 | Belice | 333.200[208] | 52,1%[209] | 173.597 | 62,8%[210] | 173.597 | 209.250 |
| 42 | Dinamarca | 5.564.219[211] | 45.613[122] | 182.450[122] | |||
| 43 | Israel | 7.588.400[212] | 1,25% | 95.000[213] | 2,3% | 95.000 | 175.231[214] |
| 44 | Japón | 127.950.000[215] | 0,08% | 107.514[216] | 0,13% | 107.514 | 167.514 [123] |
| 45 | Irlanda | 4.581.269[217] | 4.756[218] | 2,70% | 35.220[122] |
140.880[122] |
|
| 46 | Suiza | 7.866.500[219] | 1,7%[220] | 123.000 | 1,75% | 123.000 | 137.420 [123] |
| 47 | Finlandia | 5.391.699[221] | 133.200[122] | ||||
| 48 | Bulgaria | 7.364.570[222] | 1,82% | 130.750[122] | 130.750[122] | ||
| 49 | Antillas Neerlandesas | 227.000[223] | 4,71% | 10.699 | 55,30% | 125.534 | 125.534[224] |
| 50 | Senegal | 12.855.153[225] | 0,79% | 101.455 [123] | |||
| 51 | República Checa | 10.513.209[226] | 90.124[122] | ||||
| 52 | Camerún | 21.599.100[227] | 1.377[228] | 1.377 | 87.077 [229] | ||
| 53 | Grecia | 10.787.690[230] | 0,80% | 86.936[122] | |||
| 54 | Hungría | 9.985.722[231] | 0,85% | 83.206[122] | |||
| 55 | Aruba | 101.484[232] | 6.800 | 74,30% | 75.402[233] | 75.402 | |
| 56 | Croacia | 4.456.096[234] | 1,65% | 73.656[122] | |||
| 57 | Trinidad y Tobago | 1.317.714[235] | 0,31% | 4.100[236] | 5%[237] | 4.100 | 65 886 |
| 58 | Andorra | 85.015[238] | 39,7%[239] | 33.305[239] | 65.30%[239] | 54.906[239] | 54.906 |
| 59 | Eslovenia | 2.055.040[240] | 17.597[122] | 52.791[122] | |||
| 60 | Nueva Zelanda | 4.417.200[241] | 21.645[242] | 1,07% | 21.645 | 47.322[123] | |
| 61 | Eslovaquia | 5.435.273[243] | 0,79% | 45.500 | |||
| 62 | Noruega | 4.973.500[244] | 0,25% | 12.573[245] | 0,73% | 12.573 | 36.250[123] |
| 63 | Gibraltar (del R.U.) | 29.441[246] | 73,4%[247] | 21.610 | 100%[248] | 21.610 | 29.441 |
| 64 | Lituania | 2.972.949[249] | 28.297[122] | ||||
| 65 | Luxemburgo | 524.853[250] | 4.049[122] | 8.098[122] | 24.294[122] | ||
| 66 | Rusia | 142.914.136[251] | 3.320 | 0,016% | 3.320 | 23.320 [123] | |
| 67 | China | 1.339.724.852[252] | 0,0003% | 3.631[253] | 0,0017% | 3.631 | 23.055 [254] |
| 68 | Guam | 159.358[255] | 19.092 | 19.092[256] | |||
| 69 | Islas Vírgenes | 106.405[257] | 15,78% | 16.788[258] | 15,78% | 16.788 | 16.788 |
| 70 | Letonia | 2.209.000[259] | 0,63% | 13.943[122] | |||
| 71 | Turquía | 73.722.988[260] | 1.134[261] | 0,031% | 1.134 | 13.480[262] | |
| 72 | Chipre | 838,897[263] | 13.208[122] | ||||
| 73 | Estonia | 1.294.455 [264] | 9.457[122] | ||||
| 74 | Jamaica | 2.709.300[265] | 8.000 | 8.000 | 8.000[266] | ||
| 75 | Namibia | 2.104.900[267] | 3.870[268] | 3.969 | |||
| 76 | Egipto | 82.950.332[269] | 3.500 | ||||
| 77 | Malta | 417.617[271] | 3.354[122] | ||||
| 78 | Benín | 7.958.813[272] | 1.504 [273] | ||||
| 79 | Islas Malvinas/Falkland | 2.955 | 227[274] | ||||
| 80 | Sahara Occidental | s.d. | s.d. | ||||
| 81 | Vaticano | s.d. | s.d. | ||||
| Otros inmigrantes de la UE | 841 480[275] | ||||||
| Otros estudiantes de español | 2 892 592 [276] | ||||||
| Total | 7.085.276.964 (Total población mundial)[277] | 6,11% | 433 183 584[26] | 6,7% // 7,43% | 474 849 027 [27] | 526 179 356 [278] [279] | |
Las variedades geográficas del español, llamadas dialectos o geolectos, difieren entre sí por multitud de razones. Entre las de tipo fonético destacan la distinción o no de los fonemas correspondientes a las grafías c/z y s (ausencia o presencia de ceceo/seseo), la distinción o no de los fonemas correspondientes a las grafías ll e y (ausencia o presencia de yeísmo), la aspiración o no de la s o z ante una consonante, y la adopción o no de nuevas consonantes (tales como /ʃ/). Estas diferencias no suelen ocasionar problemas de inteligibilidad entre sus hablantes. Las diversas variantes también difieren en usos gramaticales, como el voseo o el empleo o no del pronombre informal de segunda persona del plural (vosotros). En aspectos de vocabulario, se dan notables diferencias especialmente en determinados ámbitos semánticos, como la nomenclatura de las frutas y verduras, vestimentas, artículos de uso cotidiano, así como en las expresiones coloquiales o insultantes.
Como en cualquier lengua, especialmente cuando se distribuye por un dominio geográfico extenso, el español presenta diversas variedades internas que permiten distinguir a sus hablantes según su pronunciación, sus construcciones gramaticales y su vocabulario. En términos generales, el español presenta convencionalmente dos tipos de modalidades presentes tanto en España como en América: las modalidades conservadoras, como el español del norte de España, el del interior de México o el de los Andes, y las modalidades innovadoras, como el español de Andalucía y Canarias, el del Caribe o el del Río de la Plata. Una característica típica del español peninsular es la división del grupo consonántico tl que, en palabras tales como atlas o atletismo se pronuncia ['at.las] y [at.le.'tis.mo], mientras que en América la pronunciación corriente es ['a.tlas] y [a.tle.'tis.mo].
Independientemente de estos rasgos, es posible distinguir grandes grupos de variedades dialectales del español. Por ejemplo, para Menéndez y Otero (2007) serían ocho: las variedades castellana, andaluza y canaria en España, y las variedades caribeña, mexicano-centroamericana, andina, chilena y rioplatense[280] en América.
Las diferencias entre los dialectos casi siempre se limitan únicamente a la entonación, pronunciación y palabras o expresiones aisladas. Una de las diferencias de los dialectos de España y los de latinoamérica son los pronombres. En España, el pronombre informal de segunda persona es "tú", pero en algunas zonas de latinoamérica como Argentina, Uruguay o Paraguay se utiliza el "vos". "Tú" y "vos" son informales y se utilizan con amigos. "Usted" es una fórmula de respeto que se utiliza con desconocidos o personas mayores.
"Vos" se utiliza como segunda persona del singular en muchos lugares de latinoamérica como: Argentina, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Uruguay, pero también se utiliza en otros lugares como marcas regionales. Su uso, dependiendo del país y la región, puede considerarse un estándar aceptado o una marca del discurso de personas ignorantes o sin educación. Las situaciones interpersonales en las que se utiliza el vos y se acepta su uso depende de las regiones.
Los dialectos del español también varían en lo que respecta a la segunda persona del plural. Los dialectos de latinoamérica sólo tienen una forma para la segunda persona del plural: ustedes, que sirve para las situaciones formales y las informales. Sin embargo en el español de España existen dos: ustedes para situaciones formales y vosotros para situaciones informales.[281]
| Dialectos en Europa[283] [284] [285] |
|
| Dialectos en África |
| Dialectos en América |
Lenguas derivadas del español:
En el mundo existen varias lenguas mixtas que toman gran parte de su léxico del español:
El español es una lengua indoeuropea de la subfamilia romance, concretamente una lengua del grupo iberorromance, por lo que las lenguas más cercanas a él son el astur-leonés y el gallego-portugués. Tipológicamente es una lengua flexiva fusionante, de núcleo inicial y marcaje de complemento y el orden básico es SVO (oraciones enunciativas sin topicalización).
El español moderno tiene una fonología notoriamente diferente de la del latín. En español estándar moderno se ha perdido la oposición de cantidad en vocales y consonantes y el acento no está prosódicamente determinado sino que es fonológicamente distintivo. En español moderno los sonidos sordos (sin vibración de las cuerdas vocales) son siempre obstruyentes (fricativas, africadas u oclusivas), mientras que los sonidos sonoros son frecuentemente continuos (aproximantes, sonorantes o vocales). Los únicos sonidos obstruyentes que son sonoros sin que se deba a asimilación son las oclusivas /b, d, g/ (en posición inicial absoluta o tras nasal). El español medieval poseía africadas y fricativas sonoras (aún presentes en otras lenguas romances e incluso en judeoespañol pero ensordecidas sistemáticamente en español estándar moderno).
En el paso del latín al español se aprecian algunos cambios distintivos como por ejemplo la presencia de lenición (latín vita - español vida, latín lupus - español lobo), la diptongación en los casos fonéticamente breves de la E y la O (latín terra - español - tierra, latín novum - español nuevo), y la palatalización (latín annum - español año). Algunas de estas características están también presentes en otras lenguas romances.
El fonema más frecuente en español es /e/, por lo que también la letra «e» es la letra más repetida en un texto largo en español. El fonema consonántico más frecuentes en todas las variedades es /s/, aunque como letra consonante la «r» es un poco más frecuente que «s» (esto se debe a que el fonema /r/ cuando no va a principio de palabra se escribe doble con lo cual la frecuencia de esa letra supera a la del fonema, la frecuencia de r se ve todavía más incrementada por que al interior de la palabra también representa al fonema /ɾ/, vibrante simple).
El acento es de intensidad y estadísticamente dominan las palabras llanas, o acentuadas en la penúltima sílaba, después las agudas y por último las esdrújulas. Gracias a la Real Academia Española, fundada en 1713, la ortografía del español se ha ido simplificando buscando el patrón fonético, aunque esta tendencia se paralizó a mediados del siglo XIX, pese a las propuestas en ese sentido del gramático Andrés Bello.
En todas las variantes del español hay cinco vocales fonológicas: /a e i o u/. La /e/ y /o/ son vocales medias, ni cerradas ni abiertas, pero pueden tender a cerrarse y abrirse [e], [ɛ], [o] y [ɔ] dependiendo de su posición y de las consonantes por las que se hallen trabadas. Sin embargo, estos sonidos no suponen en la mayor parte de variedades un rasgo distintivo, a diferencia del catalán, del gallego, del portugués, del francés o del italiano, considerándolos por tanto como alófonos. No obstante, en las variedades del sureste de la Península Ibérica el rasgo de abertura es fonológico, y por tanto esos geolectos poseen hasta 10 vocales en oposición (singular [el 'pero] / plural [lɔ perɔ]).
Según Navarro Tomás, los fonemas vocálicos /a/, /e/ y /o/ presentan diferentes alófonos.[287]
Las vocales /e/ y /o/ presentan unos alófonos algo abiertos, muy aproximados a [ɛ] y [ɔ], en las siguientes posiciones:
El fonema /a/ presenta tres variedades alofónicas:
Tanto /i/ como /u/ pueden funcionar también como semivocales ([i^] y [u^]) en posición postnuclear de sílaba y como semiconsonantes ([j̞] y [w̞]) en posición prenuclear. En el español existe una pronunciada tendencia antihiática que con frecuencia convierte en diptongos los hiatos en una pronunciación relajada, como héroe ['e.ɾo.e]-['e.ɾwe], o línea ['li.ne.a]-['li.nja].
Además en español todas las vocales pueden nasalizarse al encontrarse trabadas por una consonante nasal dando como resultado [ã], [ẽ], [ĩ], [õ] y [ũ]. Este rasgo es más destacado en unas variedades lingüísticas que en otras.[cita requerida]
En diversos dialectos del español del sureste de España, como el andaluz oriental y el murciano, entre otros, se distinguen entre 8 y 10 vocales,[288] [289] e incluso 15 si se cuentan las vocales nasales, las cuales están muy presentes en estos dialectos; este fenómeno va a veces acompañado de armonía vocálica. Cualquier vocal al hallarse trabada por una "s" (muda), o por las demás consonantes (mudas), dan como resultado las siguientes vocales /ɑ/, /ɛ/, /ɪ/, /ɔ/ y /ʊ/; formándose así los siguientes pares vocálicos: /a/-/ɑ/, /e/-/ɛ/, /i/-/ɪ/, /o/-/ɔ/ y /u/-/ʊ/. Estos pares vocálicos son distintivos en estos dialectos, como hasta y asta /ɑt̪a/ - ata (verbo atar) /at̪a/, mes /mɛ/ - me /me/, los /lɔ/ - lo /lo/.[cita requerida]
A diferencia de lo anterior, el español de México pronuncia las vocales átonas de una forma débil o sorda, principalmente en contacto con el sonido /s/.[290] Dándose el caso que las palabras pesos, pesas y peces tengan la misma pronunciación ['pesə̥s].[cita requerida]
Todas las variedades de español distinguen un mínimo de 22 fonemas, cinco de los cuales corresponden a vocales (/a e i o u/) y 17 a consonantes (/b s k d f g x l m n ɲ p r ɾ t ʧ ʝ/). Algunas variedades pueden poseer un mayor número de fonemas, por ejemplo en la Península Ibérica la mayoría de dialectos tienen la presencia adicional de /θ/ y en algunos hablantes de varias zonas de España y América además persiste el fonema /ʎ/ (que estaba presente en español medieval). Sin embargo el número de sonidos o alófonos (que no necesariamente son fonológicamente distintivos) es notoriamente superior en todas las variedades de español, para ver una lista de algunos puede consultarse transcripción fonética del español. Las diferencias fonológicas dialectales, debidas en su mayoría a diferencias en las consonantes, son las siguientes:
El sistema fonológico del español está compuesto por un mínimo de 17 fonemas consonánticos (y algunas variedades de España pueden llegar a presentar hasta 19 fonemas al disponer además de los fonemas /ʎ/ y /θ/). En cuanto a las vocales, la mayoría de variedades sólo cuentan con 5 fonemas y varios alófonos. En algunas variedades del andaluz y otros dialectos meridionales del español pueden tener hasta 10 vocales en oposición fonológica, ya que en ellas el rasgo ATR de apertura puede llegar a ser relevante, duplicándose el número de vocales.
Todos estos fonemas son analizables mediante un mínimo de 9 rasgos binarios (para las variedades sin /θ/): [± consonante], [± sonante]; [± dorsal], [± labial], [± coronal], [± palatal], [± velar]; [± continuante], [± nasal], [± lateral]. Aunque normalmente con el fin de hacer más natural la descripción se usan algunos más, incluyendo algunas descripciones articulatorias más explícitas:
La tabla de consonantes en términos de estos rasgos viene dada por:
| RASGOS | ||||
|---|---|---|---|---|
| [+consonante] | ||||
| [-dorsal] | [+dorsal] | |||
| [+lab][-cor] | [-lab][+cor] | [+pal][-vel] | [-pal][+vel] | |
| [-son] | /b/ /p/ | /d/ /t/ | /č/ | /g/ /k/ |
| [-son][+cont] | /f/ | /s/,(θ) | /ʝ/ | /x/ |
| [+son][+nas] | /m/ | /n/ | /ɲ/ | |
| [+son][-nas][+lat] | /l/ | (ʎ) | ||
| [+son][-nas][-lat] | /ɾ/ /r/ | |||
Donde se han indicado mediante paréntesis (•) los fonemas que no están presentes en todas las variedades de español.
En un estudio realizado por la Universidad de Lyon se compararon los idiomas: alemán, español, francés, inglés, italiano, japonés, mandarín y vietnamita. Se llegó a la conclusión de que sólo el japonés es capaz de superar al español tanto en rapidez como en baja densidad de información por sílaba pronunciada. Las cifras para el idioma español fueron: 7,82 sílabas por segundo, frente a la media de 6,1 sílabas en inglés en esa misma fracción de tiempo, confirmando que la rapidez del idioma se debe a la adaptación a su estructura.[300] [cita requerida]
El alfabeto usado por el idioma español es el alfabeto latino, del que se emplean 27 letras: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.
En español moderno la «h» no se corresponde con ningún fonema (aunque en castellano antiguo y algunos dialectos regionales modernos sigue representando el fonema /h/). Todas las variantes de español cuentan con al menos 22 fonemas (17 consonánticos y cinco vocálicos), teniendo algunas variantes hasta 24 fonemas (dos fonemas que aparecen en español ibérico septentrional y no aparecen en todas las variantes son /θ/ y /ʎ/). Además, no hay correspondencia exacta entre el resto de letras y fonemas (por ejemplo, «c» = /k/ ante /a, o, u/ y /θ/ ante /e, i/ en España). Asimismo, se emplean también cinco dígrafos para representar otros tantos fonemas: «ch», «ll», «rr», «gu» y «qu», considerados estos dos últimos como variantes posicionales para los fonemas /g/ y /k/.[301]
La ch y la ll eran consideradas "letras" independientes desde 1803 hasta 2010, cuando una reforma ortográfica las catalogó como dígrafos, aunque ambas dejaron de estar listadas aparte en los diccionarios desde 1994, si bien las dos mantienen una pronunciación propia, distinta a la del resto de las letras, y distinta a la de la l y la c. Asimismo la mayoría de hablantes de español hablan variedades que presentan yeísmo, bajo el cual la pronunciación de la ll es idéntica a la de la y cuando ésta última se pronuncia como consonante, aunque su sonido sea tradicionalmente considerado un fonema lateral palatal.
La letra «r» puede representar el fonema /ɾ/ (final o inicio de sílaba media) o /r/ (inicial de palabra, o tras /-s/) tal como muestran los siguientes ejemplos:
En cambio el dígrafo «rr» siempre representa el fonema /r/.
El español es una lengua flexiva de tipo fusional, es decir, en las oraciones se usa preferentemente la flexión para indicar las relaciones entre sus elementos. Sin embargo, como a pesar de su carácter de lengua flexiva, también recurre al uso de preposiciones, palabras abstractas que sirven de nexo y son invariables. Por la forma en que se marcan los argumentos de los verbos transitivos e intransitivos, se agrupa dentro de las lenguas nominativo-acusativas.
En el nombre y el adjetivo las categorías de número y género son obligatorias, cosa que se manifiesta tanto en las terminaciones como la forma del artículo que requiere un nombre o adjetivo cuando va presidido de artículo. Los pronombres personales distinguen las categorías de número y caso y en la tercera persona además género. El verbo distingue sistemática entre formas de singular y plural, además tiene formas según tiempo, modo, aspecto y voz.
Las palabras del español se forman mediante lexemas o raíces a los que se agregan morfemas gramaticales o gramemas (como el género masculino o femenino y el número singular o plural para los sustantivos y adjetivos, y el modo, tiempo, voz, aspecto y persona y número para el verbo), más todo tipo de afijos que sirven para formar palabras derivadas o bien para marcar la afectividad, como ocurre con la especialmente abundante y característica derivación en sufijos diminutivos, muchos de ellos de uso más bien local. La sufijación se emplea tanto para la flexión como para la derivación, mientras que la prefijación siempre es derivativa, nunca flexiva. La flexión también puede realizarse suprasegmentalmente mediante la posición del acento:
La sintaxis es el ámbito de las oraciones y sus constituyentes sintácticos, y se ocupa de estudiar la manera en que los elementos discretos del lenguaje se combinan entre sí, así como las restricciones de orden sintáctico, coocurrencia y concordancia, existentes entre ellos. El orden básico más común con verbos (que no sean inergativos) y con sujeto y objeto definidos es SVO, aunque pragmáticamente el orden de estos elementos es bastante libre. Las restricciones de orden afectan casi esclusivamente a los clíticos y los elementos de polaridad negativa, y a elementos relacionados con categorías funcionales.
Las oraciones compuestas del español incluyen restricciones complejas de La consecutio temporum y restricciones por la distinción entre un modo indicativo y un modo subjuntivo. Frecuentemente las reglas de elección del modo de la oración subordinada no resultan sencillas. De hecho este es uno de los aspectos más difíciles para los estudiantes de español como segunda lengua.
Además el español, como la mayoría de lenguas indoeuropeas y a diferencia de lenguas como el chino o el japonés, usa extensivamente diversos tipos de concordancia de número, género y polaridad. Estas relaciones de concordancia con frecuencia se dan entre diferentes sintagmas. Tipológicamente el español es una lengua de núcleo inicial y pocas restricciones de orden en cuanto a los argumentos verbales y adjuntos sintácticos. Además el el español es una lengua que usa preferentemente el marcaje de complemento.
En algunas variantes del español americano se emplea la forma vos para el pronombre de segunda persona singular en lugar del tú estándar; normalmente esta variación está acompañada de una conjugación particular.
En el español de la península el vos fue, en un principio, tratamiento solo propio de nobles o como forma de respeto similar al actual usted (vuestra merced). La irrupción de la forma vuestra merced, progresivamente contraída a usted, comienza a reestructurar el uso de los pronombres en España, de forma que vos comenzaba a usarse como fórmula de trato entre iguales y entraba en competencia con tú. Con el paso del tiempo el uso culto de España rechazó vos dejando usted como forma de respeto y tú para el uso familiar o entre iguales. La colonización de América a finales del siglo XVI se produce en el momento en que vos todavía se usaba para el trato entre iguales y con este valor se implantó en varias zonas como forma popular de tratamiento para la segunda persona del singular, pero perdió sus connotaciones de prestigio. En España no sobrevive actualmente, aunque sí la forma de segunda persona de plural vosotros, que también tiene su origen en el vos latino. Los núcleos urbanos cultos de América que quedaron más expuestos a la influencia del español europeo siguieron la reestructuración de los pronombres de la península y rechazan el vos en favor del tuteo (casi todo México, las Antillas y Perú), mientras que en el resto el voseo ha sobrevivido, con distinta consideración, hasta la actualidad.
El voseo se presenta marcadamente en Argentina, Bolivia (este), Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Uruguay. Aparece, de maneras ligeramente distintas en Venezuela (noroeste), Colombia (occidente), Chile y Ecuador (sierra). Menos frecuentemente y limitado a un ámbito familiar, el “vos” se puede encontrar en México (norte de Chiapas), Colombia (costa pacífica), Ecuador (sierra), Chile (norte y sur) y en zonas más reducidas del interior de México (Tabasco), Panamá (Península de Azuero), Ecuador (sur), Belice (sur) y Perú (norte y sur). En Cuba, Puerto Rico y República Dominicana está extinto su uso.
Sólo en el ámbito del español rioplatense, español antioqueño, español camba y centroamericano se emplea regularmente como forma prestigiosa; en otras regiones existe cierta diglosia entre ambas conjugaciones.
En Argentina, Paraguay y Uruguay el “vos” ha incluso desplazado casi por completo al tú de las fuentes escritas. No obstante hay escritores rioplatenses que aún mantienen la forma clásica "tú" para sus obras de ficción, como el poeta uruguayo Mario Benedetti. Véase español rioplatense para más información.
En Guatemala el tuteo es usado más frecuentemente entre personas de diferente sexo, cuando un hombre le habla a una mujer que no conoce por lo general el trato es de "tú", cuando hay más confianza es usado el "vos".
En El Salvador El tuteo es común, se usa como cortesía o respeto en ciertos registros, por ejemplo, cuando se habla con extranjeros, cuando se habla en público, publicidad, correspondencia, etc. Si la situación es espontánea, se suelen utilizar ambos.Es normal entre iguales, y mayoritariamente entre la clase baja, no así el uso del "tú" el cual es normal entre la clase media y alta.
En Nicaragua el uso del "tú" está extinto, toda la población utiliza el "vos" para el informal y "usted" para el formal. Si alguno utiliza el "tú" se considera una persona extranjera, o quien imita otra cultura, el uso del "tú" o su conjugación en algunas frases u oraciones es a raíz de muchas telenovelas hispanoamericanas donde el tuteo es usual.
En Costa Rica el tuteo es evitado por completo en conversación porque se considera pedantesco y está sancionado socialmente.
Aproximadamente un 94% del español del uso diario proviene del latín. Respecto a las entradas del diccionario, incluyendo palabras frecuentes y poco frencuentes, el 60% del vocabulario del español provendría del latín, cerca de un 10% son helenismos, es decir, cultismos basados en raíces griegas, aproximadamente un 10% serían préstamos del idioma gótico, un 10% serían préstamos léxicos a través del árabe y otras lenguas orientales y el 10% restante tendría otros orígenes,[303] por lo que la preponderancia del acervo latino es natural y no muy sorprendente teniendo en cuenta que se trata de un idioma románico. Sin embargo, como en caso de cualquier lengua, también tiene préstamos de otros idiomas con los cuales se haya encontrado durante su historia de más de mil años. De las lenguas prerromanas de la península (íbero, euskera, celta o tartesio) existen bastantes topónimos, algunas palabras (barro, perro, cama, gordo, nava) y algún antropónimo aislado, como Indalecio. El asentamiento de pueblos germánicos como los visigodos, los vándalos o los suevos insertó bastantes nombres de pila (Enrique, Gonzalo, Rodrigo) y sus respectivos apellidos (Enríquez, González, Rodríguez), el sufijo -engo en palabras como realengo y vocabulario referente a la guerra como yelmo y espía.
Además, la ya mencionada época musulmana dio paso a la adopción de numerosos arabismos. En morfología, cabe apuntar que viene del árabe el sufijo -í de gentilismos tales como ceutí o israelí.
En el siglo XVI se introdujeron numerosos italianismos referentes a las artes, pero también gran número de palabras indígenas o americanismos, referentes a plantas, costumbres o fenómenos naturales propios de esas tierras, como batata, papa, yuca, cacique, hamaca, huracán, cacao, chocolate; básicamente procedentes del náhuatl, las lenguas mayenses, lenguas arawak y el quechua. En el XVII entraron numerosos cultismos por influjo de la lengua gongorina o culterana. En el XVIII, galicismos o palabras tomadas del francés referentes sobre todo a la moda, la cocina y la burocracia: puré, tisú, menú, peluquín, maniquí, restorán/restaurante, buró, carné, gala, bricolaje. En el XIX, se incorporan nuevos préstamos, sobre todo del inglés y el alemán, aunque también del italiano en ámbitos referentes a la música, en particular la ópera (batuta, soprano, piano, radio), y la cocina. En el XX se acentúa muchísimo la presión del inglés en los campos de la tecnología, la informática, la ciencia y el deporte: set, penalti, fútbol, e-mail, Internet, software. Todos estos son conocidos como préstamos lingüísticos.
Sin embargo, la Real Academia Española ha hecho, durante estos últimos años, grandes esfuerzos para evitar el uso de estos vocablos proponiendo alternativas más acordes con nuestra ortografía tradicional (entre otros muchos ejemplos: zum en lugar de zoom, correo electrónico en lugar de e-mail, fútbol en lugar de football...). Aunque la mayoría de estas iniciativas han ido calando en la sociedad, ciertas propuestas no han tenido demasiada acogida, a pesar de ser preferentes para la RAE.
Por lo general, América es más susceptible a los préstamos del inglés o anglicismos ("mouse", en España: "ratón"), debido en buena medida al contacto más cercano con Estados Unidos. Por su lado, España lo es a los galicismos o palabras tomadas de la vecina Francia (como el galicismo "ordenador" en el español de la península Ibérica, en contraste con el anglicismo "computadora" o "computador" en el español americano).
El español se escribe mediante una variante del alfabeto latino con la letra adicional "ñ" y los dígrafos "gu", "qu", "rr", "ch" y "ll", considerados estos dos últimos como letras del abecedario desde 1803 (cuarta edición del DRAE) hasta 2010, debido a que representan un solo sonido, distinto de las letras que lo componen.
Así, el alfabeto español está formado por 27 letras:
Durante el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Madrid, 1994), se acordó adoptar el alfabeto latino universal, en el cual la "ch"[304] y la "ll"[305] no son letras independientes, lo que afecta a la alfabetización de las palabras que contengan esas dos letras, que desde entonces deben aparecer ordenadas en el lugar que les corresponde dentro de la c y la l. En ese momento, las Academias justificaron esa decisión el expresar que dicha reforma «afecta únicamente al proceso de ordenación alfabética de las palabras, no a la composición del abecedario, del que los dígrafos ch y ll siguen formando parte».[306] Sin embargo, con la publicación de la edición de la Ortografía de la lengua española de 2010, la “ch” y la “ll” quedan excluidas definitivamente del alfabeto español, lo cual «no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas: el dígrafo ch en representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (calle [kálle, káye]). La novedad consiste, simplemente, en que dejan de contarse entre las letras del abecedario.»[307] Además, el español emplea signos gráficos de interrogación y exclamación que no poseen otras lenguas ("¿" y "¡"). Estos signos especiales facilitan la lectura de interrogaciones y exclamaciones largas que oralmente solo se expresan por variaciones de entonación. En otros idiomas ("¿" y "¡") no son necesarios debido a que su sintaxis oral no causa ambigüedad al ser leída, ya que existen inversión de sujeto, auxiliares especiales, locuciones (ejemplo: Is he coming tomorrow?, Vient-il demain? Kommt er morgen? ¿Viene mañana?).
Las vocales constituyen siempre el centro o núcleo de la sílaba, aunque la "i" y la "u" pueden funcionar como sémiconsonantes antes de otro núcleo vocálico y como semivocales después. Un núcleo vocálico de sílaba puede sonar más fuerte y alto que los restantes núcleos silábicos de la palabra si lleva el llamado acento de intensidad, que se escribe según unas normas ortográficas con el signo denominado acento ortográfico o tilde para marcar el golpe de voz cuando este no sigue el patrón habitual, o para distinguir palabras que se escriben igual (véase acento diacrítico).
Además, la "u" puede llevar diéresis ("ü") para indicar que se pronuncia en los grupos "güe", "güi". En la poesía, las vocales "i" y "u" pueden llevar también diéresis para romper un diptongo y ajustar convenientemente la métrica de un verso determinado (por ejemplo, "ruido" tiene dos sílabas, pero "ruïdo" tiene tres). El español es una lengua que posee una marcada tendencia antihiática, por lo cual suelen reducirse en el habla relajada los hiatos a diptongos, e incluso reducirse estos a una sola vocal: indoeuropeo > indouropeo > induropeo; ahora > ahura > ara; héroe > herue.
Un estudio de una fundación privada sugiere que el valor económico del idioma español en España está cifrado en un 15,6% del PIB del país. En la actualidad, tres millones y medio de personas poseen empleos directamente relacionados con el español, un millón más que la pasada década. Además, compartir la lengua española, explica que los intercambios comerciales de España con Iberoamérica, particularmente, se multiplican por 2,5 veces.[308] Compartir el español aumenta un 290% el comercio bilateral entre los países hispanohablantes.
También son factores de valor económico; la propia enseñanza de la lengua, la industria cultural, la edición de publicaciones, la gastronomía, la ciencia, la arquitectura, el deporte y el turismo.
Según el Instituto Cervantes, el número de turistas idiomáticos que llegan a España ha crecido, desde el 2000 hasta el 2007, un 137,6%. Y el sector turístico español cifra en 462,5 millones de euros los ingresos del turismo idiomático en España en 2007. Los 237.600 estudiantes que llegaron a España en ese año destinaron 176,5 millones a los cursos de español, de los que el 86% fue a parar a centros privados de idiomas y el porcentaje restante a las universidades.[309]
La Real Academia Española (RAE) y el resto de academias asociadas son un organismo dedicado a la elaboración de reglas normativas para el idioma español y a trabajar por la unidad del idioma español en todos los territorios en los que se habla.[311] Estas normas se ven plasmadas en varias obras de gramática, ortografía, y lexicografía, como son la Ortografía de la lengua española (1999), el Diccionario panhispánico de dudas (2005), la Nueva gramática de la lengua española (2009) o el Diccionario de la lengua española, cuya última edición, publicada en 2001, es la vigesimosegunda. Estas academias forman la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), abarcando 22 academias en los siguientes países, por orden de fundación: España (1713),[312] Colombia (1871),[313] Ecuador (1874),[314] México (1875),[315] El Salvador (1876),[316] Venezuela (1883),[317] Chile (1885),[318] Perú (1887),[319] Guatemala (1887),[320] Costa Rica (1923),[321] Filipinas (1924),[322] Panamá (1926),[323] Cuba (1926),[324] Paraguay (1927),[325] República Dominicana (1927),[326] Bolivia (1927),[327] Nicaragua (1928),[328] Argentina (1931),[329] Uruguay (1943),[330] Honduras (1949),[331] Puerto Rico (1955),[332] y Estados Unidos (1973).[333]
5.4.1.1 Letras y dígrafos: el estatus de ch y ll
- Como ya se ha explicado (v. § 5.2), solo son propiamente letras los grafemas, esto es, los signos gráficos simples. Por esta razón, no deben formar parte del abecedario las secuencias de grafemas que se emplean para representar ciertos fonemas.
- En español, además de las veintisiete letras arriba indicadas, existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras, que se emplean para representar gráficamente los siguientes fonemas:
- a) El dígrafo ch representa el fonema /ch/: chapa, abochornar.
- b) El dígrafo ll representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en hablantes yeístas): lluvia, rollo.
- c) El dígrafo gu representa el fonema /g/ ante e, i: pliegue, guiño.
- d) El dígrafo qu representa el fonema /k/ ante e, i: queso, esquina.
- e) El dígrafo rr representa el fonema /rr/ en posición intervocálica: arroz, tierra.
Se calcula que el sesenta por ciento de las palabras de la lengua española son de origen latino, el diez por ciento, griego, otro diez por ciento, gótico, otro diez por ciento, oriental y arábigo y el diez por ciento restante tiene otros orígenes diferentes.
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